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jueves, 2 de marzo de 2017

I Ruta de Castillos. Mayo de 2016


1. Castillo de Coyanza en Valencia de don Juan. León
En el lugar que ocupa el castillo y su entorno ya se ubicó un poblado durante la Edad del Hierro y posteriormente se sucedieron ocupaciones en época prerromana y romana hasta la Edad Media. El antiguo Castrum Coviacense es conocido desde el siglo IX como Castrum Coyanca o Coianca.
En 1180 el rey Fernando II reorganizó la nueva villa, que a partir de ese momento se denominaría Valencia. En esa época comienzan las obras de una cerca urbana y un nuevo castillo. En 1387 el infante Juan de Portugal recibe la villa de Valencia, con el título de duque. La hereda su hija María de Portugal y Enríquez, quien se casa con Martín Vázquez de Acuña, noble portugués exiliado en Castilla, titulándose Condes de Valencia de don Juan. Desde entonces, la Casa de Acuña detenta el poder del castillo y su villa.
Las reformas del viejo castillo comenzaron con Juan de Portugal, continuaron con su hija María y posteriormente, Pedro de Acuña y Portugal, Juan de Acuña y Teresa Enríquez, realizaron nuevas obras en el castillo entre 1465 y 1470. Durante la Guerra de Sucesión Castellana, la fortificación estuvo asediada en 1475 y en este enfrentamiento murió Juan de Acuña precipitado desde una de las ventanas del castillo. Enrique Acuña realizó las últimas obras en 1484, con el remate de las torres y la barrera del foso exterior. Sobre los restos de una estructura anterior se levantó la imponente torre del homenaje.
El castillo fue abandonado a mediados del siglo XVI y su desmoronamiento se inició en el XVII, desapareciendo sus bóvedas, forjados y cubiertas, además de las yeserías mudéjares que decoraban el interior de sus muros. Coyanza es el nombre antiguo de Valencia de don Juan.
Está formado por un foso, un antemuro y la gran muralla almenada con torres de triples cubos. Al sur se alza la torre del homenaje. Se conservan algunos tramos de la muralla que rodeaba la villa.
El recinto está conservado y restaurado parcialmente. En el siglo XX el castillo fue restaurado en varias ocasiones y finalmente, en 2004, se restauró y reconstruyó la Torre del homenaje y el segundo arco de entrada.  Desde 1920 pertenece al Instituto Valencia de don Juan y desde 2008 alberga el Museo del Castillo de Valencia de don Juan, ubicado en el interior de la Torre del homenaje y distribuido en tres plantas en las que se realiza un recorrido cronológico de los hechos más importantes de la historia de la villa y de su castillo.
Fue declarado Monumento Nacional por el Decreto del 3 de junio de 1931. Está bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
  
2. Castillo de los Alburquerque en Montealegre de Campos. Valladolid
El castillo se encuentra en el extremo de la localidad de Montealegre de Campos sobre las lomas del límite de los Montes Torozos, dominando el extenso paisaje de la Tierra de Campos, vallisoletana. Desde la atalaya de sus almenas o adarves se divisan sin ninguna dificultad los castillos de Ampudia, Torremormojón, Belmonte.
Las primeras menciones al castillo datan de 967. En 1219 la Orden de San Juan de Jerusalén concede fuero a la villa y 6 años más tarde Sancho IV la entrega a don Alfonso de Meneses quien construyó el castillo para la defensa de sus propiedades territoriales y que sustituyó al de Villalba de los Alcores como fortaleza principal de esta familia. Este inmenso castillo, de altos muros y torres nunca fue conquistado por las armas. Es una de las fortificaciones medievales más impresionantes de la provincia y su particular fisonomía sirvió como modelo para otros edificios posteriores.
Su planta, casi cuadrada, se articula en torno a un patio, en cuyas esquinas se alzan 4 torreones, tres rectangulares y una esbelta torre del homenaje pentagonal que se orienta hacia la llanura a lo largo de sus casi 20 m de altura; a través de un arco apuntado se accede a una sala cubierta con bóvedas de cañón que se apoyan sobre arcos apuntados que descargan en un pilar central. En el medio de cada lienzo de muralla existe un cubo cilíndrico. Según las crónicas tuvo barreras ante sus muros y un puente levadizo que salvaba el foso existente ante la puerta principal.
En 1908 los señores Lucinio del Corral Flórez y Florencio Alonso compran el castillo a la condesa de Añover de Tormes con objeto de vender la piedra al Estado para la construcción del ferrocarril aunque finalmente dicho proyecto no se llevará a cabo y la fortaleza permanecerá intacta. En los años 60 se rodó parte de la película "El Cid" con Charlton Heston.
Su estado actual es completo y restaurado por fuera. Es de titularidad municipal y alberga un Centro de Interpretación del Medievo. Se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

3. Castillo de Villalba de los Alcores. Palencia
Este castillo es un ejemplo único de palacio-fortaleza de la arquitectura militar castellano-leonesa. Existen varias teorías sobre su origen, algunos historiadores lo atribuyen a la Orden del Temple y otros a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. Otra posibilidad es la esgrimida por Cobos y Castro donde propone como constructor a don Alfonso Téllez de Meneses, a principios del siglo XIII.
Lo que es seguro es que ya existe desde 1217 donde se cita en las luchas civiles entre los partidarios de don Álvaro de Luna y los de doña Berenguela. Un siglo más tarde lo regentan Juan Alfonso de Alburquerque y su esposa de Isabel de Meneses y participan en una revuelta nobiliaria contra el rey Pedro I quien finalmente conquista los castillos de Cea, Grajal, Ampudia y Villalba. En 1465 la fortaleza pasa a poder de la influyente Inés de Guzmán, marquesa de Villalba y viuda del poderoso don Alfonso de Vivero, quien se alinea con Enrique IV en su pugna con su hermano Alfonso, más tarde lo hará con el bando de la infanta Isabel lo que aprovecha el conde de Benavente para asediar la fortaleza que es finalmente entregad por doña Inés tras 118 días de asedio.
El conde de Benavente realizó obras en las defensas entre 1472 y 1474. En 1475, durante un breve espacio de tiempo la fortaleza permanecerá en poder de las tropas portuguesas que apoyaban a la Beltraneja en su lucha con Isabel la Católica. En 1500 la villa vuelve a María de Tovar, hija de Inés de Guzmán, tras un largo litigio con el Consejo Real. En 1522, María de Tovar y su esposo vendieron Villalba a su hijo Pedro Fernández de Velasco. Entre sus murallas estuvieron los Delfines de Francia tras la batalla de Pavía. A partir de este momento comienza el proceso de abandona y ruina progresiva. Hasta finales del siglo XVI fue propiedad de los condes de Osorno, pasando luego a propiedad de los condes de Castilnovo que detentarán los derechos señoriales sobre la villa hasta su abolición en 1811. En 1862 el conde de Castilnovo vende las ruinas del castillo y lo que queda de las murallas de la villa a don Cipriano Rivas, Encargado del Despacho de la Secretaría de Cámara y de la Real Estampilla de Isabel II. En 1929, Dolores Rivas Cheriff, hija de los propietarios, se casa con Manuel Azaña Díaz, futuro presidente de la República Española.
El castillo fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1931 y en 1985 Bien de Interés Cultural.

4. Castillo de Ampudia. Palencia
El castillo se alza en pleno corazón de la Tierra de Campos, en un extremo de la localidad de Ampudia, adosado interiormente al antiguo recinto amurallado del que quedan vestigios en las proximidades al mismo.
Fue construido en el siglo XI sobre las ruinas de un lujoso alcázar, y fue amurallado a finales de ese mismo siglo. En 1188 Alfonso VIII incluyó la villa en la dote de su hija Berenguela, perteneciendo durante el siglo XIII a las reinas doña Beatriz de Suavia y doña Violante. En 1296 se encuentra bajo el dominio del infante don Juan, sublevado contra Fernando IV. Este ofrece la villa a la ciudad de Palencia, si consigue tomarla, cosa que no consigue, al permanecer en poder de Juan Núñez de Lara, aliado del infante rebelde. En diciembre de 1297, tras un asedio de cuatro días y ante la inminente llegada de la reina doña María de Molina, madre del rey, Juan Núñez escapa a Torrelobatón. Dos años más tarde entrega a la corona, a cambio de su libertad, la villa fortificada.
En 1354 la villa fue conquistada por el rey Pedro I, quién la cedió a su favorito Juan Alfonso de Albuquerque. A la muerte de Pedro I pasa a manos del infante don Sancho, hermano del rey Enrique II. A principios del siglo XV el obispo de Palencia, Sancho de Rojas, donó la villa a su sobrino Pedro García de Herrera, quien, en 1419, consiguió de Juan II privilegio para instituir mayorazgo con la villa. A su muerte, en 1455, le sucedió su hijo García López de Ayala, casado con María Sarmiento, quienes construyen la parte principal del actual castillo entre 1461 y 1488. Les sucede en 1485 su hijo, Pedro Ayala y Rojas, conde de Salvatierra, quien toma el castillo por la fuerza a su madre. Durante la guerra de las comunidades el castillo fue tomado por los realistas y posteriormente los comuneros, al mando de Padilla y el obispo Acuña,  tras cuatro días de asedio, consiguieron reconquistar la fortaleza. Derrotados los comuneros, en 1522 el rey Carlos I confiscó el castillo y en 1525 fue vendido al hijo del conde rebelde por veinte mil ducados. En 1528 la fortaleza fue reformada para alojar en ella a los Delfines de Francia, prisioneros del emperador don Carlos, tras la batalla de Pavía. Durante la guerra de la independencia los franceses, al mando del mariscal Bessieres, ocuparon la villa y el castillo. En 1834 se extrajeron piedras del castillo para construir el cementerio.
Su planta escuadrada, de 35 metros de lado. Cuenta con almenas a ambos lados, y en sus extremos se levantan la torre del homenaje, de gran altura y tamaño, y la torre de Malpique, desaparecida a principios del siglo pasado como consecuencia de un rayo. Las otras dos esquinas están protegidas por sendas torres de planta cuadrada, en las que unas molduras marcan sus distintos niveles. Las ventanas tienen arcos geminados. Todo el recinto presenta almenas y cinco garitones. La torre del homenaje es mucho más sobria y la entrada se realiza a la altura de la primera planta, actualmente por medio de una escalera de caracol externa, aunque inicialmente se accedía a ella por medio de una pasarela. En la fachada que da al pueblo se localiza la puerta principal del recinto interior formada por grandes dovelas bajo el escudo del duque de Lerma y protegida por dos hermosas garitas.
El recinto interior tiene adosado un edificio con tres alas en torno a un patio porticado formado por arcos rebajados que se apoyan en columnas octogonales. Estas dependencias palaciegas cuentan con bellos artesonados de madera y las puertas y ventanas de los salones se han decorado con adornos góticos. En la planta baja se pueden apreciar las dependencias correspondientes a las caballerizas, la cocina, el cuerpo de guardia y almacenes. Una barrera externa con cubos circulares rodea al castillo en los tres frentes internos a la villa. A la puerta principal se accedía por medio de un puente levadizo, ahora reconstruido. El conde de Salvatierra ordenó su construcción en 1538 para salvar el foso que rodeaba la barrera.
El castillo fue abandonado después de la invasión francesa, y en 1960 lo adquirió Eugenio Fontaneda, quien lo restauró y convirtió sus salas en un interesante museo en el que se puede contemplar una de las más importantes colecciones privadas de arte antiguo de España, con muebles y decoración de la época. Actualmente es propiedad de la familia Fontaneda y se emplea como museo y vivienda.
Fue declarado Monumento Nacional En 1931. Se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

5. Castillo de Trigueros del Valle. Valladolid
El castillo se ubica en un ligero altozano a las afueras de la localidad de Trigueros del Valle. Fue reconstruido en el siglo XV, pero su origen es anterior. En 1453 pertenecía a don Gutierre de Robles y María de Guevara, señores de Valdetrigueros. Sus descendientes no fueron favorables a la población de la villa y esto causó que los habitantes pidieran protección al rey. Así, en 1521, durante la Guerra de las Comunidades, los vecinos del pueblo asaltaron el castillo y lo dañaron parcialmente.
Consta de dos recintos fortificados, el primero constituido por una muralla flanqueada por cuatro torreones. La torre del homenaje se encuentra en el segundo recinto. El castillo posee abundantes subterráneos.
Actualmente se encuentra en estado de ruina, aunque en 2003 se acometieron labores de restauración y se recuperó la torre del homenaje. Es propiedad del Ayuntamiento de Trigueros del Valle y se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

6. Castillo de Garci Franco de Toledo en Villafuerte de Esgueva. Valladolid
El castillo de Villafuerte es un típico castillo señorial castellano. Fue construido en el siglo XV y perteneció a Garci Franco de Toledo, noble descendiente de judíos toledanos conversos, contador del reino y participante en las intrigas palaciegas de finales del siglo XV junto al conde de Benavente.
Don Garci Franco hereda la villa de su padre y manda construir el castillo entre 1464 y 1480, que blasona con su escudo y con el de su esposa María de Sarabia. Es probable que el arquitecto del edificio fuera García de Labe, el mismo del castillo de Portillo, con el que tiene algunas semejanzas. Después de la construcción del castillo el pueblo cambió su antiguo nombre de Velosillo por el de Villafuerte.
Los habitantes de Villafuerte, sometidos a duras obligaciones económicas debido a lo costoso de la obra, se enfrentaron con Garci Franco en un largo pleito que cuestionaba la legitimidad de su señorío. Tras su muerte en 1486, su esposa lega a su hijo Antonio Franco las propiedades en Villafuerte y en Valladolid, pero los problemas económicos se agudizan y la fortaleza queda inconclusa. En 1515 el heredero de Antonio Franco fue encarcelado y sus bienes confiscados. Cuando es puesto en libertad encabeza una revuelta en Valladolid contra el Cardenal Cisneros por lo que será desterrado, refugiándose en Villafuerte donde reafirma su condición de señor y coloca su escudo en lo alto de la torre del homenaje.
Es una construcción gótica del siglo XV, y uno de los ejemplos más típicos de lo que se ha dado en llamar como Escuela de Valladolid. La fortaleza está protegida por una barbacana, que tiene en sus ángulos cubos cilíndricos con matacanes y almenas. El patio de armas se siente dominado por la esbelta Torre del homenaje, de planta cuadrada, con atalayeras en sus esquinas. Se conservan ventanas con rejas de tracería cuadriculada. La Torre del homenaje tiene dos cámaras abovedadas. A la azotea se accede por una escalera de caracol. En las esquinas tiene cuatro torretas.
Su estado actual es bastante completo, y se encuentra en proceso de restauración. La torre del homenaje se encuentra ya restaurada y amueblada. Se destina a museo y visitas turísticas. Es  propiedad de la Asociación Española de Amigos de los Castillos. Declarado Monumento Nacional por Decreto del 3 de junio de 1931, se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

7. Castillo de los Aguilar en Encinas de Esgueva. Valladolid
El castillo de Encinas de Esgueva se encuentra en la línea defensiva del Esgueva, y tenía como misión proteger la entrada al valle.
En 1394 Diego López de Zúñiga, I señor de Béjar, compra la villa de Encinas, en la línea defensiva del Esgueva y construye el castillo. En 1574 Francisco López de Zúñiga, IV duque de Béjar, vende las villas de Encinas y de Canillas de Esgueva a Antonio del Río Aguilar, regidor de Segovia. Éste, con intención de convertir el castillo en residencia familiar, abre grandes ventanales y construye el desaparecido patio renacentista, colocando los escudos de su familia sobre las esquinas de las torres, donde aún se conservan. Felipe V concede el título de conde de Encinas a su descendiente, Antonio de Aguilar y Zuazo en 1709. En 1737 se realizan obras de consolidación en el patio y en los corredores del castillo. En 1850 era propiedad del marqués de Lorca y a comienzos del siglo XX, Vicente del Soto Armesto lo vende a Cándido Moyano, que desmonta las deterioradas dependencias interiores. En los años 50 del siglo pasado es adquirido por el Ministerio de Agricultura y convertido en silo de cereales.
El castillo actual tiene recinto interior y barbacana con perfil en talud con un foso que se salvaría con un puente levadizo, todo ello realizado en sillares de buena cantería y sin apenas motivos decorativos. Su planta es cuadrada y aunque parece tener cuatro altas torres en las esquinas, en realidad sólo son dos: una de ellas es la del homenaje en la que se abre una ventana geminada. La puerta de ingreso es un arco ligeramente apuntado y protegido por un matacán defensivo desde lo alto del lienzo. La barbacana dispone de un perfil en talud para facilitar la existencia del foso. En sus torres figuran los emblemas heráldicos de los Aguilar, Condes de Encinas y Señores del Castillo.
Actualmente se encuentra en buen estado de conservación. Está completo y restaurado el exterior y desmantelado el interior y no es visitable. Es propiedad la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León y es el Ayuntamiento de la localidad quien se encarga de gestionarlo y se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

8.  Castillo de Osma. Soria
El castillo de Osma está situado en un cerro situado en la margen izquierda del río Ucero. La estructura del castillo es de triple recinto, si bien los dos más próximos al río prácticamente han desaparecido. En sus muros se pueden contemplar piedras procedentes de la antigua Uxama.
Las vicisitudes militares que padeció la ciudad de Osma desde los siglos VIII al XI hacen difícil asegurar el momento de construcción del castillo de Osma. El castillo  ya existía en el siglo VIII, pues figuraba como una de las plazas fuertes situadas en territorio árabe y que pasaron a los dominios del rey asturiano Alfonso I, y probablemente tenga su origen en una pequeña fortificación restaurada por el conde Gonzalo Tello. En el 912 se reconquista la ciudad por el rey García I, sufriendo numerosos asedios musulmanes durante los siglos X y XI al estar situado en uno de los lugares estratégicos de la frontera del Duero. En 1011, es cedida por Soleyman al conde Sancho García en pago por sus servicios y es en 1088 cuando Alfonso VI inicia definitivamente su repoblación.
Fue construido en mampostería y sillarejos, apreciándose la reutilización de sillares, columnas, cornisas y otros materiales de origen romano, especialmente en la llamada Torre del Agua, junto al río y el puente. Consta de tres recintos amurallados de forma irregular siguiendo la forma del cerro sobre el que se asienta. El recinto interior conserva bastante la altura de sus lienzos y un acceso en el lado oeste que pudo ser con arco de herradura. Insertadas en estos lienzos hay una gran torre del homenaje, de buena sillería en sus esquinas, y otra torre de la que arranca el segundo recinto, situadas en los dos extremos del lienzo este. El recinto exterior, poco conservado, desciende por la ladera del cerro hasta enlazar con la “Torre del Agua” al pie del río.

9. Castillo-Fortaleza de Gormaz. Soria
La fortaleza califal de Gormaz, la más grande de Europa en su clase, está situada sobre un cerro cretácico de planta alargada que puede verse desde muchos kilómetros de distancia en la llanura soriana, se convirtió en el origen y bastión de numerosas razias o ataques de las tropas musulmanas sobre las tierras cristianas del norte del Duero.
Fue mandada edificar por Al-Haquem II a finales del siglo X sobre restos anteriores, en un intento de reforzar la frontera al norte del Duero, debilitada por el empuje repoblador de los incipientes reinos cristianos. Fue centro militar de apoyo a Medinaceli, capital de la Frontera Media Musulmana. Por sus excelentes condiciones de visibilidad y su situación estratégica, controlando una de las rutas de acceso hacia el norte, su posesión se hacía indispensable para mantener las importantes plazas de esta zona.
En el 975 el conde Garci Fernández, aliado con Sancho de Pamplona y Ramiro III de León, es incapaz de tomar el castillo tras un largo asedio y sufre una humillante derrota al ser atacado por el ejército de Galib que llegó al rescate. Entre 978 y 981 consigue apoderarse de Gormaz, que volverá a recuperar Almanzor en 983. Hubo que esperar hasta 1060 para que fuera recuperada por los cristianos como consecuencia de la expedición de Fernando I, esta vez de forma definitiva. Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, recibe la villa de Gormaz en 1087. Han sido señores de Gormaz doña Berenguela, el obispado de Osma, Juan Hurtado de Mendoza (1395) y los marqueses de Camarasa. Con los Reyes Católicos  pierde su carácter militar y pasa a ser utilizada como cárcel hasta su abandono definitivo.
La fortaleza, realizada casi en su totalidad de sillares labrados, cuenta con dos zonas diferenciadas y separadas por un foso, hoy cubierto: el alcázar y el recinto amurallado. En el Alcázar encontraremos la  torre de Almanzor del siglo X, la sala de armas y la Torre del Homenaje, con aparejo califal y ménsulas califales reutilizadas, y que hace de puerta de entrada al alcázar, una poterna califal hacia el norte y los restos de un aljibe. En total son siete las torres que hay en esta parte de la fortaleza.
El recinto amurallado tiene un perímetro de casi un kilómetro y forma alargada, con una longitud cercana a los 370 m. Las murallas se refuerzan con 28 torres, la mayoría de las cuales sobresalen del lienzo, son macizas con terraza en su parte superior, almenadas y con estrechas ventanas -saeteras- para defender los paramentos. Los muros son de sillería a soga y tizón, sobre todo en la parte inferior, siendo el resto de sillarejo. Originalmente se accedía al recinto a través de la puerta califal y de la desaparecida puerta en codo, ambas en el muro sur, existiendo otras dos entradas menores o potermas.
El Alcázar constituye el último reducto defensivo del castillo, es el lugar de alojamiento del gobernador militar y personas notables, cumpliendo además funciones administrativas. Se asienta sobre los restos del primer recinto árabe, modificado casi en su totalidad en los siglos posteriores tras la toma definitiva por parte de las tropas castellanas. Dispone de un gran aljibe de aprovisionamiento de agua y una pequeña puerta o poterna, destinada a salidas discretas, en el muro norte, reforzando su carácter autónomo del resto de la fortaleza. Algunos restos de muros arrasados en el lado norte, junto a la torre de Almanzor, parecen evidenciar la existencia de un palacio de tipo califal.
La torre del homenaje es la de acceso al alcázar y fue reconstruida en el siglo XIV. Es de estilo mudéjar y tiene puerta doble en codo para dificultar la entrada, obligando a realizar un quiebro. Está protegida por un muro transversal con un foso seco delante. Conserva en la parte superior tres ménsulas dobles de arte islámico rematadas en modillones de rollos, que sustentaron una ladronera para defender la puerta. Dividida en tres plantas y terraza superior, está conectada con la torre de Almanzor, en frente, por una galería que discurre por el interior del muro de cerramiento del Alcázar.
Declarado Monumento Nacional en 1931, fue restaurado recientemente y la entrada es gratuita.

10. Castillo de Monteagudo de las Vicarías. Soria
Conocido como de La Recompensa, es un castillo fundamentalmente fronterizo y de gran importancia estratégica en las luchas que enfrentaron a aragoneses y castellanos por la determinación frontera entre ambos reinos hasta el siglo XV.
El origen de Monteagudo hay que buscarlo a través de la necrópolis de una población celtibérica del siglo III.  No se tiene noticia de su papel durante la reconquista y ya en la Edad Media, en 1263, el Rey Alfonso X otorga, junto a Deza,  el fuero extenso basado en el que ya Alfonso VIII otorgara a Soria tiempo atrás. El sobrenombre de las Vicarías, en plural,  procede del hecho de que Monteagudo fue jurisdicción real, junto con Serón de Nágima, en las que el Rey designaba un vicario de su confianza, hasta el año 1288 en que pasó al obispado de Osma junto con sus aldeas. En 1291 se realiza aquí la entrevista entre Jaime II de Aragón y Sancho IV el Bravo de Castilla, con el fin de firmar la paz tras las guerras por la sucesión de los Cerda, en la que Jaime II se compromete en matrimonio con la hermana del rey castellano, boda que nunca se llegó a realizar tras la muerte de éste.
El castillo lo mandó edificar Lo mandó edificar Juan Hurtado de Mendoza en la primera mitad del siglo XV, sobre otro castillo anterior. Es de estilo gótico-renacentista y jugó un importante papel estratégico en las luchas que enfrentaron aragoneses y castellanos por el control de la frontera entre ambos reinos.  En el transcurso de la guerra el rey Pedro I el Cruel tomó la villa y el castillo. Cuando murió el rey a manos de su hermanastro, éste concedió la villa y otras siete más al caballero francés que le ayudó en el fratricidio real: Beltrán de Duguesclin. El cuarto conde de Monteagudo, Don Francisco Hurtado de Mendoza, cuyo escudo de armas se encuentra situado en la entrada principal, trajo de Alemania muchas reliquias, entre las que destaca un pedazo del Lignum Crucis. Las mandó conservar y proteger en la cercana Iglesia de San Miguel de Almazán.
Fue construido en mampostería y se caracteriza por sus macizas torres octogonales en los ángulos. Dos de ellas son más grandes y altas que el resto y dominan la comarca. Además, tiene dos puertas de acceso hundidas con respecto al resto; una de ellas está situada al exterior de la villa. Todo el conjunto se encuentra rodeado de grandes ventanas. La esbelta torre del homenaje domina y preside el conjunto. Tiene planta octogonal y se encuentra provista de todo un atalaje guerrero y señorial: ventanas en ajimez, saeteras rasgadas, robustos muros de mampostería y amplia nave. Está rematada en una terraza voladiza con almenas. Tiene un patio interior rodeado de una doble galería de arcos de estilo renacentista de mediados del siglo XVI. Su fachada oculta una vieja casa adosada que es preciso destruir. El interior se ha restaurado casi en su totalidad, conservando su estructura primitiva de arcos, puertas y ventanas.
Tanto el interior como el exterior se encuentran bien conservados y se está habilitando para albergar un futuro centro cultural y un museo. Es propiedad del Ayuntamiento de Monteagudo de las Vicarías y el acceso es libre previa solicitud. Está bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

11. Castillo de Almenar. Soria
Es uno de los castillos de Soria mejor conservados. El topónimo Almenar, de origen árabe referido a construcciones militares, tiene el significado de lugar elevado desde el que se podía vigilar y hacer señales, torre de señales, y probablemente hace referencia a una torre árabe hoy desaparecida sobre la que se asentaría el castillo.
La primera noticia del castillo se tiene por la leyenda de los Infantes de Lara. En 1430 Juan II de Castilla concede el señorío de Almenar a Hernán Bravo de Lagunas, casado con doña Catalina Rodríguez de San Clemente. A su muerte en 1443 le sucede su hijo don Hernán Bravo, y posteriormente doña Juana Bravo, casada con Jorge de Beteta y que muere sin herederos en 1481. La propiedad pasa entonces a su tía doña Beatriz Bravo de Lagunas, casada con el regidor de Soria don Juan de Saravia. De esta época deben ser los escudos de armas de los Bravo y Salcedo que se aprecian en el castillo. Posteriormente los Bravo de Saravia emparentan con los Ríos. En el siglo XVIII es abandonado. Antigua propiedad del conde de Gómara, fue cuartel de la Guardia Civil y cuna de Leonor, esposa de Antonio Machado.
Consta de dos recintos de planta cuadrada, con torres redondas en los ángulos, salas palaciegas y un pozo en su interior,  y rodeado por un foso con puente de acceso de doble arco. La torre del homenaje, posteriormente demolida y de la que sólo queda en pie uno de sus muros, se situaba en uno de los ángulos del recinto interior. Esta torre es lo más antiguo del conjunto, aproximadamente del siglo X. De mediados del siglo XV es el recinto interior, el actual acceso con matacanes, la parte inferior de los muros con troneras en forma de cerradura invertida y las almenas puntiagudas. De finales del siglo XV o inicios del XVI son las transformaciones sufridas en la parte superior de las torres con buzones cuadrados y partes del adarve alterado, donde el parapeto utiliza almenas anchas y huecos estrechos. El acceso original está cerrado y es visible aún a la derecha de una de las torres de los ángulos, siendo actualmente por una puerta al N. del castillo, originalmente con un puente levadizo, hoy sustituido por uno de dos arcos, que salva el foso artificial.
Declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Castillo en 1949. Es de propiedad particular y se utiliza como vivienda.


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sábado, 17 de diciembre de 2016

Salida al Moncayo con ASAFONA

Foto de grupo
Hoy sábado 17 de diciembre hemos estado, pasando el día con los fotógrafos de ASAFONA (Asociación Aragonesa de Fotógrafos de la Naturaleza) en la zona zaragozana del Moncayo y ha sido un día estupendo, aunque el tiempo nos ha impedido un poco disfrutar algo más del paisaje debido a la densa niebla que lo cubría.

El punto de reunión, para comenzar la jornada, fue el Bar La Piedra en Vera de Moncayo, lugar donde después de juntarnos, saludarnos, presentarnos y tomar un café nos dirigimos al Mirador de la Diezma situado en el Monte del mismo nombre.

En el Mirador de la Diezma
Desde Vera del Moncayo tomamos la carretera hacia Tarazona y pronto nos desviamos a la derecha en el cruce hacia Grisel, seguimos la carretera hasta el alto donde se encuentra el Mirador. Desde aquí, si el día está despejado se divisa a un lado la sierra del Moncayo y los valles del Queiles y del Ebro al otro, ya que es un mirador a dos vertientes. Como la niebla no dejaba hacer fotos, nos dirigimos hacia el siguiente punto, el Pozo de los Aines.

Descendemos del Mirador hacia Grisel, cruzamos el pueblo y, a la salida en dirección a Santa Cruz del Moncayo, giramos a la derecha hasta el aparcamiento habilitado donde dejamos los coches y dando un agradable paseo llegamos al Pozo de los Aines, la sima de los sueños.

El Pozo de Aines
El Pozo de los Aines es una cavidad kárstica, una gran dolina formada por el hundimiento de estratos calizos y yesosos. Las aguas subterráneas y sus estratigrafías permeables provocaron este gigantesco hundimiento. El pozo tiene 22 m de diámetro, una profundidad de 23 y un desnivel de 32. Está vallado en todo su perímetro y una escalera, situada en un lateral, nos baja hasta un mirador volado donde se aprecia una impresionante vista de la dolina. Tiene la singularidad de que posee un microclima, con 10°C de media anual, que hace posible que en su interior crezcan especies herbáceas que de no darse estas condiciones no lo harían.
Haciendo fotos en el Embalse alto del río Pedrogal

Una vez visitado el pozo regresamos al Mirador donde almorzamos, con lo que llevábamos de casa, y pasamos un buen rato distendido. Repuestas las fuerzas nos dirigimos hacia Lituénigo para llegar al Embalse alto del río Pedrogal donde, por fin, pudieron hacer fotos de reflejos sobre el agua, eso sí del Moncayo solo se sabía dónde estaba porque no se dejaba ver.

Hechas las fotos y la foto de grupo de rigor, nos dirigimos hacia el Santuario del Moncayo a tomar algo antes de comer ya que la niebla era tan densa que no se veía nada…, bueno algunas fotos del bosque, bien cubierto de niebla, sí que hicieron.

Aquí comimos...¡Estupendo!

Ya era la hora de comer y nos bajamos hacia el Restaurante Agramonte, en el Parque Natural del Moncayo, y dónde habíamos reservado previamente ya que éramos un grupo bastante numeroso. La comida fue estupenda y la velada también donde pasamos un rato muy agradable.

Tras la comida, comenzaron las despedidas, pues algunos debían regresar a casa, y otros nos fuimos hasta el Monasterio de Veruela donde nos despedimos los que habíamos quedado hasta el final.

Comida ...¡Qué buen rato!
Amigos “Viajeros”, aquí os he contado el día tan estupendo que hemos pasado con los “amigos” fotógrafos de ASAFONA a los que mando desde aquí un fuerte abrazo.

Un saludo y...¡¡¡Hasta la próxima!!!


lunes, 20 de julio de 2015

Visita al Santuario de la Virgen de Rodanas. Zaragoza

Santuario de Rodanas
El sábado realicé una visita al Santuario de Rodanas, un lugar al que tenía intención de visitar hace tiempo y que hasta ahora no lo había hecho, como ocurre siempre al estar cerca de casa lo vas dejando para mejor ocasión.

El Santuario está enclavado en medio del campo. A unos 16 kilómetros al norte de Épila, en la carretera que va de Ricla a Fuendejalón, se encuentra un desvío a la izquierda (hay que tener cuidado de no pasarse el desvío, que está indicado con una flecha) que hay que tomar entrando en una pista semiasfaltada que, tras unos 6 km de recorrido, nos conduce hasta el Santuario, que muestra un gran encanto rural con un amplio patio y una sencilla iglesia clasicista con cabecera de estilo gótico-mudéjar en cuyo interior a se conserva la imagen gótica de la Virgen que data del siglo XIV.

Itinerario
Portada de la Iglesia
Por este lugar pasaba el itinerario romano entre Caesaraugusta y Augusta Emerita. En los alrededores del Santuario se localizaron dos supuestas fundiciones de hierro y restos de cerámica ibérica y romana.

La popularidad alcanzada por la devoción a la Virgen de Rodanas llevó al capítulo de Épila a decidir la construcción de una nueva iglesia que sustituyera a la pequeña ermita existente, acompañándola de una amplia hospedería que acogiese a los muchos peregrinos que acudían hasta allí.

Las obras costaron 20.000 ducados y finalizó su construcción en 1714, gracias a la tenacidad y dedicación del que fue su primer capellán, mosén Miguel Vidayna. El 7 de mayo de ese año fue colocada la imagen en el altar y urna que hoy ocupa. La Virgen de Rodanas es una escultura de alabastro, que sostiene a un niño en la mano izquierda.


El sucesor de Vidayna, José Navarro, construyó un estanque para riego (que hoy, reformado y convertido en elemento ornamental, se conserva junto al Santuario) y llevó la conducción de agua a la fuente que se levanta en medio de la plaza.

La Virgen de Rodanas en el Altar y Vista del intetior de la Iglesia
A comienzos del siglo XVIII se amplió el conjunto del Santuario con un nuevo cuerpo de hospedería, que es el que hoy flanquea a la iglesia por la parte derecha, pues recién construido ya era insuficiente para dar cabida a los peregrinos. Es este siglo el de mayor esplendor de Rodanas; en 1773 se inventariaron sus bienes, decenas de valiosas joyas y reliquias.

Lápida de Dña. Isabel de Afín, viuda de
D. Antonio Algora, situada en la Iglesia 
En 1810 se vivió el episodio más trágico de la historia del Santuario cuando, durante la Guerra de la Independencia, fue incendiado por las tropas francesas, quedando en ruina tanto la iglesia como la hospedería, aunque la imagen pudo ser salvada trasladándola a la parroquia de Épila. La Virgen de Rodanas volvió a ser colocada en su altar en 1816. La reconstrucción del conjunto del Santuario fue lenta y costosa, ya que en esa época sus recursos eran muy escasos.

En 1946 se celebró el IV Centenario de su aparición y en el año 2000 tuvo lugar la Coronación Canónica de la imagen, en reconocimiento al fervor y popularidad de la que goza en la comarca Nuestra Señora de Rodanas.

Según la leyenda, a mediados del siglo XVI, durante las revueltas de los hugonotes en Francia, fue profanado un convento en Toulouse, donde se veneraba una imagen de la Virgen con el Niño. Ante tal ofensa recibida, la Virgen desapareció de allí y vino a refugiarse al monte de Rodanas, donde la encontró, semienterrada, un pastorcillo que había ido a apacentar su rebaño, en torno a 1546.

El pastor corrió a dar cuenta de su hallazgo a Épila, donde celebraron con gran alegría el acontecimiento, construyendo una Ermita en el mismo monte donde había aparecido. Allí comenzó a ser objeto de la veneración popular, que la tenía como milagrosa, de forma que fueron entregando dádivas y ofrendas en abundancia. Se inició también la costumbre de peregrinar hasta el monte en romería el Domingo de Quasimodo.

Exterior de la Iglesia y Edificio donde se situaba una de las hospederías
La fama de la Virgen de Rodanas se expandió a partir del suceso acaecido en 1671 cuando, según cuenta la tradición, de un cántaro de barro que le había sido ofrecido por uno de sus devotos comenzó a manar aceite, del que se decía que tenía propiedades curativas. Cuentan que un obrero del campo iba con medio cántaro de aceite para venderlo en Salillas y poder comprar comida para su familia.  En mitad de la noche se le cayó, derramándose todo el aceite.  El hombre se encomendó a la Virgen de Rodanas y al recoger la talega vio que el cántaro estaba entero y lleno de aceite. Como agradecimiento, llevó el cántaro lleno para alimentar las lamparillas de aceite del Santuario de la Virgen.  El cántaro siempre tenía aceite y así fue hasta el 1700 cuando se consolidó la devoción a la Virgen en toda la comarca, recibiendo devotos en peregrinación de toda España.

Zona de mesas y fogones
El lugar exacto donde se apareció la imagen está señalado con un peirón que contiene una reproducción de la Virgen adornado con los escudos de los pueblos puestos bajo su protección.

Anexo al Santuario, en un extremo del recinto hay habilitado un comedor abierto al público con fogones para hacer parrilladas y barbacoas. Hay mesas y fogones tanto a  cubierto como al aire libre.

Justo enfrente del Santuario de encuentra el Restaurante Rodanas donde tienen la llave de la Iglesia cuando se encuentra cerrado. Una visita interesante a un Santuario bastante desconocido.

El mismo día realicé la visita al Convento Dominico de Ntra. Sra. de la Consolación de Gotor que puedes leer en "El Oráculo del Trisquel" ewn el enlace que pongo a continuación.


lunes, 18 de mayo de 2015

Camino de Santiago 2015

Ya está preparada la Guía para el Camino de Santiago de este año. Después de tres años realizando el Camino por tramos, lo empezamos en Roncesvalles en 2012, ahora llega la parte final. Partiremos desde Astorga, donde terminamos el año pasado, y esperamos llegar  en 10 días a Santiago de Compostela, terminar el Camino, ver al Santo, recoger La Compostela y regresar a casa.

Si estás interesado en hacer el Camino, una experiencia que sin duda recomiendo, puedes echar un vistazo a esta guía que he preparado para que nos sirva de ayuda a la hora de realizar las etapas y reservar alojamiento en los distintos albergues previstos y, de paso, conocer un poco la historia de los lugares por dónde vamos a pasar.

¡¡¡Buen Camino, amigos!!!


domingo, 5 de abril de 2015

Visita al Castillo del Papa Luna en Illueca

Tiara Papal 
Castillo del papa Luna en Illueca
El pasado 28 de marzo fuimos a visitar el Castillo-Palacio del Papa Luna en la localidad zaragozana de Illueca. Un castillo que encierra la historia de un personaje singular como fue Benedicto XIII conocido como el Papa Luna.

La verdad es que a pesar de la cercanía lo habíamos ido dejando pasar hasta que, por fin, nos decidimos a visitarlo. La visita guiada al castillo la realiza la guía del punto de información turística y se visita únicamente una parte ya que con la rehabilitación del castillo se hizo una Hospedería y también se habilitó una parte para alojamiento de las dependencias comarcales.
El Castillo-Palacio del Papa Luna se alza sobre un espolón rocoso que domina la población de Illueca y es aquí donde nació don Pedro Martínez de Luna, el único Papa aragonés conocido como el Papa Luna.

Es de planta rectangular alargada de 65x20 m, debió seguir una tipología muy similar a la del vecino Castillo de Mesones. A lo largo de los siglos ha sido objeto de numerosas ampliaciones y reformas que han desfigurado su fisonomía medieval, el edificio mantiene esencialmente se volumen y estructura. En 1931 se le declaró Monumento Nacional.

En el monumento se diferencian tres grandes momentos constructivos:

1. Mudéjar.-  Hacia 1390 (siglo XIV).- Obras realizadas por Mahoma Ramí (artesonado de la sala Dorada y de la Alcoba). Muy vinculado al Papa Luna, trabajó en el Cimborrio de la Seo de Zaragoza, San Pedro Mártir de Calatayud y en otras iglesias de la comarca de Calatayud.

2. Renacentista.- Hacia 1550 (siglo XVI).- Pedro Martínez de Luna, Virrey de Aragón y primer Conde de Morata, que a imitación de las casas señoriales renacentistas del Coso zaragozano, le otorgó un aspecto más palaciego y modificó su aspecto exterior incorporando la galería de arquillos. En la portada, dispuesta entre dos columnas a modo de torrecillas que sobresalen por encima del edificio, encierra dos bases elevadas en las que se creyó que estuvieron los maceros de la Audiencia de Zaragoza. También posee decoración en relieve de grifos, cornucopias y guirnaldas, y dos balconadas superpuestas. Es una reminiscencia del Palacio Ducal de Urbino de Italia que sigue las líneas generales de espectacular portada del castillo-palacio de Castelnuovo de Nápoles erigida bajo la monarquía de Alfonso V el Magnánimo.

3. Barroco.-  A partir de 1665 (siglo XVII).- Francisco Sanz de Cortes, Marqués de Villaverde adquirió de Ana Polonia Martínez de Luna, todos sus señoríos iniciando unas reformas muy criticadas en su época por fastuosas; cubre la luna abierta con una cúpula sobre pechinas y dispone en ella una espectacular escalinata. Esta remodelación de dignificación del edificio le confirió su aspecto actual.
Escalera de acceso a la Planta Superior

Al principio el castillo-palacio perteneció a la baronía de Gotor, después a los Luna, una de las ocho grandes casas nobiliarias de Aragón, que disfrutaban del condado desde Pedro IV. En el siglo XVII pasó al Marquesado de Villaverde y, más tarde,  a los Bordiú Nava por línea de herencia, quienes lo cedieron al ayuntamiento con la condición de que fuera restaurado. En 1981 el Ayuntamiento de Illueca asume la propiedad del castillo y, un año después, comienza la labor de restauración y rehabilitación del edificio.
Sala Dorada

En el interior, una prolongada escalinata desemboca en lo que fuera en el siglo XIV un patio del castillo medieval descubierto a modo de luna que articulaba todas las salas del castillo.

Recreación de la Biblioteca
Entre las estancias mudéjares conservadas, construidas en la época de Benedicto XII destacan la gran Sala Dorada, que era el salón de protocolo y debe su nombre al color dorado de su techumbre, y la Sala de la Alcoba, lugar de nacimiento del Papa Luna, ambas cubiertas con  magníficos alfarjes o techumbres planas de madera policromada, con las armas de Benedicto XIII y decoradas en su parte alta con un friso gótico-mudéjar de círculos decorativos y arcos apuntados con tracerías en yeso policromado.
Cráneo del Papa Luna

Otras salas que se destacan en el interior del palacio son: la Sala de la Corona de Aragón (Siglo XVII), recorrida con un friso de madera tallada, ornado con motivos vegetales y columnas barrocas torneadas, y la Sala del Mausoleo, con trabajos realizados en yeso policromado de gran esmero en los que sobresalen los símbolos heráldicos de los Luna, fechados entre los siglos XVI y XVII, en la que reposaron los restos del Papa Luna.

Una visita interesante de realizar debido a su historia, aunque arquitectónicamente el castillo está muy reformado y además se puede aprovechar el viaje para comprar zapatos a buen precio.