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viernes, 25 de julio de 2014

Visita a Castro Urdiales. Cantabria

Castro Urdiales
En febrero pasamos el fin de semana en casa de nuestros amigos viajeros en Castro Urdiales (Cantabria) lo que aprovechamos para visitar la ciudad y sus monumentos más característicos. Primero veamos un poco de la historia de Castro.

Castro Urdiales ya fue en la Prehistoria un foco importante de presencia del hombre en la zona como atestiguan las cuevas con grabados paleolíticos en las inmediaciones. La presencia romana se constata hacia el siglo I cuando se  concede el rango de colonia al Portus Amanum, hacia el año 74, con el nombre de Flaviobriga, probablemente en honor al emperador Flavio Vespasiano. De época romana se conserva un miliario del emperador Nero Claudio en el Castillo-faro, restos de la calzada, del acueducto y la distribución de la ciudad.

Vista de Castro Urdiales
De la villa medieval se pueden diferenciar dos zonas: el castro, con su castillo defensivo y las iglesias, y las pueblas. La localidad estaba amurallada y tenía 3 puertas de las que no quedan restos en la actualidad. Pocos rastros quedan de la muralla limitados a las inmediaciones del castillo. Castro Urdiales tuvo el recinto urbano más amplio de las villas costeras de Cantabria. En 1163, en la ciudad de Burgos, Alfonso VIII de Castilla le concede el título de villa a través del Fuero de Logroño. Con Fernando III el Santo, naves de Castro Urdiales participan en la conquista de Sevilla. En 1262, con Alfonso X el Sabio, participa de forma importante, junto con las Cuatro Villas, en la repoblación de Cádiz, recientemente reconquistada. En 1296 se crea la Hermandad de la Marina de Castilla con Vitoria o Hermandad de las Marismas para proteger el comercio marítimo, mantener los fueros y evitar abusos de la nobleza. En el siglo XIII se construye la Iglesia de Santa María de la Asunción.

El resurgimiento comercial de la villa se produce con el descubrimiento de América, dedicándose a la actividad mercantil con las colonias de ultramar. La peste de finales del siglo XVI le pasó factura con un acusado descenso de población y con ella la pérdida de importancia. En 1588, participa en la aventura de la Armada Invencible con 15 naves y unos 400 hombres, que se integran bajo el mando de Don Antonio Hurtado de Mendoza.

Durante la Guerra de la Independencia la villa es tomada el 11 de mayo de 1813 por las tropas napoleónicas franco-italianas del General Foix y, tras la fuerte resistencia que presenta, prácticamente arrasada. Resurge a mediados del siglo XIX debido a las actividades mineras, y a la creciente importancia de la pesca y las fábricas de conservas de pescado. El 18 de diciembre de 1909, el Rey Alfonso XIII le concede el título de ciudad. En 1924, se produjo un intento de proceso separatista pidiendo la anexión a Vizcaya que fue desestimada por el gobierno de la dictadura de Primo de Rivera.

Ahora vamos a realizar un recorrido por los monumentos más importantes y emblemáticos.

Ayuntamiento
Comenzamos por el edificio del Ayuntamiento o Casa Consistorial que se encuentra en el centro de la villa. La construcción de 1654 respondía a la tipología que presentaban los ayuntamientos españoles con soportales de varios arcos en el piso inferior y balconada corrida en el superior. Es de estilo ecléctico y modernista. El edificio actual fue proyectado por Antonio de Vega en 1755 quien propuso un edifico de tres pisos enmarcado por dos torres rematadas con sendos aleros de impronta barroca. A finales del XIX el arquitecto municipal Eladio Laredo modificó el cuerpo central rematándolo con la torre almenada pero mantuvo el pórtico con arcos de medio punto. Es un edificio declarado de interés arqueológico e Histórico artístico.

Castillo. Parte Posterior
El Castillo-Faro está situado junto a la Iglesia de Santa María, es uno de los pocos castillos que se han conservado en Cantabria. Esta fortaleza constituía el principal lugar defensivo de la villa. Su estructura tiene forma pentagonal con fuertes cubos angulares. Fue construido en torno al año 1163 en mampostería sin vanos al exterior y su construcción se cree similar a la de la Iglesia y formaba junto con ella, el entramado defensivo cerrado por la muralla que desde aquí bajaba hasta la puebla vieja. Tiene forma pentagonal, aunque inicialmente debió ser de planta cuadrada. El Faro se encuentra adyacente al castillo y fue encendido por primera vez el 19 de noviembre de 1853. 

Plano del Castillo

Situado a 49 metros sobre el nivel del mar y a 16,49 metros sobre el terreno, inicialmente contó con un sistema de alumbrado basado en una lámpara de aceite con óptica fija, alrededor de la cual giraban dos lentes verticales que se accionaban con una máquina de relojería. Aparte del sistema de iluminación, desde 1953 existe una sirena de niebla compuesta de un único vibrador que emite la señal en código Morse de la letra "C", que se repite cada 60 segundos.
Castillo-Faro
Es uno de los pocos castillos medievales conservados de la región. Fue un punto clave para la defensa de la villa, y junto con toda la Puebla Vieja, fue declarado conjunto histórico-artístico en 1978.

Iglesia de Santa María de la Asunción
La Iglesia Santa María de la Asunción es el monumento gótico más importante de la zona. Fue la primera de estilo gótico en todo el litoral cántabro debido al fuerte despegue económico en los siglos XII y XIII. A principios del siglo XIII Alfonso VIII decidió dotar a Castro Urdiales de una iglesia de proporciones catedralicias. Es un edificio de planta basilical al que se accede por una escalinata flanqueada por dos torres. Consta de tres naves, de las cuales la central tiene una altura doble respecto a las laterales. La cornisa exterior separa el primero y segundo cuerpo de la fachada, y es donde se desenvuelve toda una serie de cabezas humanas, animales, hojas, seres fantásticos, etc. La puerta es apuntada con cuatro sencillas arquivoltas, sin decoración. 

Planta de la Iglesia
El ábside está rodeado por una girola con tres capillas radiales de planta poligonal, separadas por tramos rectos. En uno de estos tramos se abrió en 1612 una capilla de planta cuadrada. En su interior, el templo alberga la imagen gótica de piedra policromada de Santa María la Blanca, una Virgen sedente, con el niño sentado sobre el brazo izquierdo, y sosteniendo en la mano derecha una rosa estilizada o cetro florido. Lleva una corona de ocho placas con talla en ellas de cinco piedras en cabujón. Es una de las imágenes más bellas y monumentales, dado que tiene un tamaño de un metro y setenta centímetros. Se encontró emparedada en la capilla de la Blanca, junto a tres tallas góticas del siglo XIV, de los Tres Reyes Magos. La imagen de la Virgen debe datar del siglo XIII. Declarada Bien de Interés Cultural en 1931.


Junto a ella se encuentran las ruinas de la Iglesia de San Pedro que es el edificio más antiguo que se conserva, data del siglo XII, y es anterior a la Iglesia de Santa María. Se conservan parte de los cimientos, el ábside, los muros, una puerta de arco apuntado y una ventana con arquerías de medio punto. En ella se celebraba la elección de los miembros del Consejo.

Ruinas de la Iglesia de San Pedro

Puente Medieval
Completa el conjunto monumental de Castro Urdiales el Puente Medieval de estilo gótico, conocido como puente romano o puente viejo y la Ermita de Santa Ana. El Puente Medieval tiene un solo arco, y su función era la de facilitar el acceso a la Ermita. En la parte exterior del parapeto norte hay un sillar de piedra arenisca en el que se pueden leer las letras MC y los números 617, que pueden corresponder a alguna fecha de reconstrucción.

Ermita de Santa Ana
La Ermita de Santa Ana se construyó sobre un peñasco, el Canto de Santa Ana. Su origen es medieval aunque el edificio actual es de sencilla planta rectangular y, a raíz de recientes excavaciones se han distinguido doce fases constructivas, desde la época romana hasta la actualidad, de las que se conservan los cimientos de los muros. Se comunicaba con el Cerro de Santa María mediante unos puentes hoy desaparecidos. En el puerto nos encontramos con una escultura de Carlos Goitia en homenaje al remero.

Hoy en día Castro Urdiales es una ciudad turística y residencial y el tercer municipio más poblado de Cantabria. Nuestro consejo es que no debes dejar de visitarla, perderte por las callejuelas de la Puebla Vieja, pasear por la magnífica playa o por su paseo marítimo, darse una vuelta por el puerto y degustar de sus vinos y pinchos en las innumerables tabernas y bares  de la calle Rua que marcan un recorrido de merecida fama en Cantabria.
Paseo Marítimo. La Puebla Vieja


Una visita muy recomendable. ¡¡¡Saludos!!!

jueves, 3 de julio de 2014

Visita a Laguardia en la Rioja Alavesa

Laguardia
Continuando con  visita a la zona vinícola de La Rioja, después de visitar Elciego y  la bodega del Marqués de Riscal, nos dirigimos a la pintoresca localidad de Laguardia, en la rioja alavesa.

Día de la visita: 18 de enero de 2014

La bonita localidad de Laguardia está situada en lo alto de un altozano y está rodeada por una muralla que mandó levantar el rey Sancho el Fuerte. Conserva las cinco puertas medievales de  acceso a la villa: Mercadal, Carnicerías, Páganos, San Juan y Santa Engracia, en las cuales se puede leer el saludo con el que el pueblo de Laguardia saluda a sus visitantes: Paz a los que llegan. Salud a los que habitan. Felicidad a los que marchan 

Puertas de San Juan, Santa Engracia y Carnicerías

Entrar en Laguardia te hace remontar al medievo, el pasear por sus calles tiene un encanto especial y, sobre todo, la enorme cantidad de bodegas en sus entrañas hacen de ella un lugar ideal para degustar un buen vino de rioja.

La historia de Laguardia se remonta al Neolítico ya que en los alrededores han aparecido cantidad de restos arqueológicos como dólmenes y monumentos funerarios. En las inmediaciones se encuentra el poblado de la Hoya, un importante yacimiento de la edad del bronce.

Empieza a cobrar cierta importancia cuando en el siglo X el rey navarro Sancho Abarca levanta un castillo al norte del cerro que domina toda la Rioja Alavesa y la dota de una fuerte función militar. Este castillo fue, por su situación fronteriza, uno de los principales del Reino de Navarra en los siglos XIII al XV, siendo residencia real en numerosas ocasiones. Fue demolido en 1875.

Pergamino sobre el castillo
En el 1164, Sancho VI le otorga el Fuero de Población y la eleva al rango de villa, haciendo a sus habitantes hombres francos y libres concediéndoles diversos privilegios, lo que supuso un considerable aumento de la población. Este mismo rey fortifica toda la villa y la convierte en un baluarte inexpugnable con torreones, almenas y saeteras.

Plano de la Villa
A consecuencia de las continuas luchas entre Navarros y Castellanos, la villa cambia repetidamente de manos. En 1461 pasa definitivamente al poder de Castilla, y en 1486 se incorpora, junto a sus aldeas a la provincia de Álava y sus hermandades.

Con los Reyes Católicos, pierde su importancia como plaza militar pero supone el engrandecimiento y riqueza de la villa, gracias al comercio del vino y al asentamiento de familias importantes que se manifiesta con la proliferación de casas palaciegas. Es en el siglo XVI es cuando se construyen las bodegas familiares, características de la localidad. En el siglo XVII fue azotada por la peste que diezmó considerablemente a su población.

En el siglo XVIII destaca la figura de uno de sus hijos más ilustres el literato Félix María de Samaniego, nacido en 1745, sobrino del Conde Peñaflorida, formaba parte de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País y fue un claro representante de las ideas de la Ilustración.

Félix María Samaniego
En el siglo XIX durante la Guerra de la Independencia retoma su carácter militar y fue ocupada y saqueada por los franceses. En 1809, el Marqués de Barriolucio la recupera y destruye gran parte de sus murallas, para evitar que en caso de que volviese a caer en manos francesas, éstos pudieran hacerse fuertes en su interior. Durante la primera guerra carlista, se rebajan sus muros y torreones para construir delante de sus puertas unas defensas que la protegieran de los ataques carlistas. 

La mayor destrucción de la fortaleza tiene lugar en la última guerra carlista, cuando fueron destruidas algunas viviendas y gran parte de la muralla. En 1874, los carlistas deciden destruir la fortaleza de Laguardia y convertirla en un pueblo abierto, sin defensas; a pesar de la oposición de todo el pueblo la demolición se lleva cabo.

Paseo exterior que rodea todo el recinto amurallado

De aquella fortaleza inexpugnable de los reyes navarros, hoy sólo quedan las dos torres convertidas en torres-campanario, varias torres menores y algunos restos de la antigua muralla. Es  a partir de los años 70  del siglo XX cuando experimenta realmente su crecimiento y expansión hasta convertirse en la localidad que hoy conocemos.

Plaza Mayor y Ayuntamiento con el Escudo Imperial en su fachada

Vamos a describir algunos de sus principales puntos de interés. Comenzaremos por la Plaza Mayor, una plaza fortificada en el centro de la villa, donde se encuentra el antiguo Ayuntamiento con el imponente escudo imperial de Carlos V y el Ayuntamiento Actual.

Santa María de los Reyes

La Iglesia de Santa María de los Reyes, al norte de la Villa,  comienza a construirse en el siglo XII y se finaliza en el siglo XVI. Destaca sobre el conjunto su monumental portada gótica realizada en piedra a finales del siglo XIV, la policromía, perfectamente conservada, data del siglo XVII. El retablo mayor, del siglo XVII, es obra de Juan de Bascardo.

La Torre Abacial es una torre-castillo que sirvió de defensa a las murallas de la villa y  defendía la parte norte donde se encontraba el castillo que fundara Sancho Abarca y que dio origen a Laguardia. De planta cuadrada, destacan dos fases en su construcción. La primera corresponde a un románico de transición (fin del siglo XII y principios del XIII). La segunda data de los siglos XIII y XIV. Pudo formar parte  de un  monasterio, de ahí la imagen de San Benito y su nombre de  “torre abacial”.

Torre Abacial  y Santa María de los Reyes situada en la zona norte de la villa

Templo de San Juan y "Puerta de l os Abuelos"
La Iglesia de San Juan Bautista es estilo gótico. En el siglo XVIII se amplía la iglesia adosando a sus pies la Capilla de Nuestra Señora del Pilar. En el exterior destacar la portada sur, llamada “puerta de los abuelos”, también gótica, construida en el segundo tercio del siglo XIII, consta de cinco arquivoltas formadas por baquetones, arcos apuntados en el interior con el exterior casi redondo.

Conjunto defensivo de San Juan
El templo de San Juan, la muralla y el torreón defensivo que protege la puerta de acceso a la Villa están integrados en el mismo conjunto. La mayor parte del templo,  la parte gótica, se corresponde con los siglos XIII-XIV. Destaca el Retablo Mayor, barroco, que comienza a construirse a fines del siglo XVII y que se colocó en el ábside central a finales de este mismo siglo.

Lo que es característico de Laguardia son sus bodegas. El subsuelo de la villa está formado por las bodegas o “cuevas”, excavadas bajo las viviendas y calles, a unos 6 metros de profundidad. Recorrer sus calles y degustar unos buenos vinos en sus innumerable bares, es una apuesta difícil de rechazar. Un bonito paseo rodea la muralla por el exterior, llamado "El Collado", que merece la pena recorrer.

En las afueras se encuentran las bodegas de arquitectura más moderna y que son visitables. Laguarda es punto de referencia en la ruta del vino de la Rioja.

Itinerario


Una visita imprescindible para los amigos de la historia…. y, por supuesto, para los amantes del buen vino. Y como dicen los laguardienses: Paz a los que llegan. Salud a los que habitan. Felicidad a los que marchan.

¡¡Salud amigos!!